Acertijo- Una persona ciega
Una persona ciega tenÃa un hermano que murió.
¿Cúal era el parentesco de esa persona ciega con su hermano que murió?(“hermano” no es la respuesta)
Una persona ciega tenÃa un hermano que murió.
¿Cúal era el parentesco de esa persona ciega con su hermano que murió?(“hermano” no es la respuesta)
Un informe meteorológico estableció en una ocasión que la temperatura en un cierto lugar durante la medianoche del 1 de junio era de cierto grados. ¿Cúal era ese lugar?
La música cesó,
Ella murió.
ExplÃquelo.
Un hombre era el orgulloso poseedor de un bello y costoso Mercedes deportivo.
Un dÃa lo condujo a un estacionamiento aislado y le destrozó el parabrisas, raspó todas las puertas y arrancó la radio.
¿Por qué?
Bernard era el presidente de un banco de Wall Street.
Una mañana, mientras subÃa a un tren atestado, se sintió muy preocupado.
Cuando el tren se detuvo él descendió se sentÃa muy descompuesto, pero no estaba preocupado.
¿Por qué?
Durante una fiesta de boda el padre de la novia descubrió que le faltaba la billetera.
¿Como descubrió quién se la habÃan robado?
Ayer llamaron por teléfono:
- DÃgame.
- Por favor, ¿podrÃa hablar con Don Fernando Fernández?
- En estos momentos no está en casa, ¿de parte de quién?
- Soy Santiago Schwartz un compañero de trabajo, podrÃa decirle que tengo que
hablar con él, creo que tiene mi número de teléfono.
- Por supuesto, pero ¿serÃa tan amable de deletrearme su apellido?
- SÃ, ¡cómo no!, Schwartz, S de Sevilla, Ch de chaleco, W de Wamba, A de AlmerÃa,…
- Perdón, ¿W de qué?
- W de Wamba, A de AlmerÃa, R de Roma, T de Toledo y Z de Zaragoza.
- Lo he anotado, le pasaré el recado.
- Gracias, ha sido usted muy amable.
- Gracias a usted, buenas tardes.¿Que incoherencia encuentras?
Siempre que podÃan escapaban hacia la montaña que dominaba su ciudad,
para pasar la noche bajo las estrellas, en una pequeña tienda de campaña.
Se susurraban palabras de amor cerca del fuego, hablaban, reÃan, se
sentÃan felices. Asaban carne y patatas y bebÃan vino en copas de cristal
de Bohemia. Después de cenar jugaban al ajedrez y compartÃan algún libro.
Cuando anochecÃa, ella apagaba la única luz que les alumbraba paracontemplar cómo el cielo se sembraba de brillantes estrellas; él,
lector empedernido, seguÃa leyendo un rato antes de buscarla entre las mantas.
Anoche antes de acostarme estuve leyendo el libro de Marius Serra Verbalia.com,
jugar, leer, tal vez escribir. Tuve la suerte y el honor de que me lo dedicara el
domingo pasado en la Feria del libro de Madrid. Escribió: «Para Francisco el rey!
Verbal de El huevo de chocolate con afecto y complicidad». Después hojeé, una vez más, «El Quijote», libro imprescindible, donde encontré aquello de:«si da el cántaro en la piedra o la piedra en el cántaro, mal para el cántaro». Ya cansado utilicé un billete de 20 euros como marcador de página para señalar entre las páginas 421 y 422 del Quijote. No recuerdo más,… debà quedarme dormido.
¿Cuál es la falla del relato?
Al describir sus experiencias en un baratillo, Smith dice que gastó la mitad de su dinero en treinta minutos, de modo que le quedaron tantos centavos como dólares tenÃa antes, pero la mitad de dólares de los centavos que antes tenÃa.
Ahora bien, ¿cuánto gastó?
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